martes, 21 de agosto de 2018

"Galleguita", un tango y la supervivencia de una mujer.

   Este tango, cuya música era de Horacio Pettorossi y la letra de Alfredo Navarrine, que se grabó por primera vez en 1924, lo hizo el mismísimo Carlos Gardel al año siguiente. 

   Su título, lejos de discriminar, hace referencia una forma coloquial y mayormente cariñosa, con que los argentinos designaban a los inmigrantes españoles, ya fuera andaluz, castellano o catalán. 

   Lean la letra y piensen: ¿con qué personaje de la novela puede asociarse esta letra?

Galleguita, / la divina, 
la que a la playa argentina 
llegó una tarde de abril, 
sin más prendas / ni tesoros 
que tus negros ojos moros 
y tu cuerpito gentil; 
siendo buena / eras honrada, 
pero no te valió nada 
que otras cayeron igual; 
eras linda, galleguita 
y tras la primera cita 
fuiste a parar al Pigall. 

Sola y en tierras extrañas, 
tu caída fue tan breve 
que, como bola de nieve, 
tu virtud se disipó... 
Tu obsesión era la idea 
de juntar mucha platita 
para tu pobre viejita 
que allá en la aldea quedó. 

Pero un paisano malvado 
loco, por no haber logrado 
tus caricias y tu amor, 
ya perdida la esperanza 
volvió a tu pueblo el traidor 
y, envenenando la vida 
de tu viejita querida, 
le contó tu perdición 
y así fue que, el mes pasado, 
te llegó un sobre enlutado 
que enlutó tu corazón. 

Y hoy te veo, / galleguita, 
sentada triste y solita 
en un rincón del Pigall, 
y la pena / que te mata 
claramente se retrata 
en tu palidez mortal. 
Tu tristeza es infinita... 
Ya no sos la galleguita 
que llegó un día de abril, 
sin más prendas ni tesoros 
que tus negros ojos moros 
y tu cuerpito gentil. 



Por si quieren escuchar este tango grabado por Carlos Gardel:


Fuente: Las mejores letras de tango, de Héctor Ángel Benedetti, Planeta, 2004